El convertidor de par está lleno de aceite del cambio, encontrándose sometido a presión (véase Presión de lubricación).
La bomba es impulsada por el motor. Acelera el aceite de dentro hacia afuera por efecto de la fuerza centrífuga. El aceite es dirigido hacia la turbina a lo largo de la pared interior del cárter. El flujo de aceite impulsa la turbina, que está unida al árbol de entrada del cambio.
La corriente de aceite atraviesa las aletas del reactor en las proximidades del eje del convertidor de par, volviendo a la bomba.
En la fase de conversión, el reactor provoca el incremento de par del convertidor de par. En caso de gran resbalamiento, es decir, si la diferencia de velocidad de giro entre la bomba y la turbina es muy grande, incrementa el par entregado desviando la corriente de aceite y haciendo fluir éste hacia la bomba en forma reostática más favorable.
Para ello, el reactor es solidario de la caja de cambio a través de una rueda libre.
En caso de pequeño resbalamiento, es decir, cuando la turbina ha alcanzado prácticamente el número de revoluciones de la bomba, el reactor deja de incrementar el par. Gracias a la rueda libre, gira en el mismo sentido que la bomba y la turbina. El incremento de par ayuda al cambio auutomático a conseguir una transición más rápida a la fase de acoplamiento.